Diluimos tanto la sustancia que queremos preparar como medicamento que ya no podamos encontrar ni una molécula de ella.
Solo queda el agua, muestra de la extrema complejidad de lo más sencillo, que difunde y acumula la información en su red molecular y la libera de nuevo como una señal para la capacidad ordenadora y curativa que nos mantiene vivos.
La Homeopatía lleva más de doscientos años curando o aliviando la enfermedad de hombres y animales a pesar de la oposición de los que creen que ya lo saben todo.