El Dr. Marañón contaba la anécdota de una niña que sufrió una crisis asmática después de presenciar una fuerte discusión entre sus padres. Llamado a tratar la emergencia, le aplicó una inyección de agua destilada. Al cabo de unos minutos la crisis fué cediendo, la angustia se transformó en sonrisas y felicitaciones, por el momento, todo había pasado. Este caso ilustra la relación del ataque de asma con un desencadenante emocional y la resolución de la crisis con otra fuerte emoción provocada por el médico con su enorme jeringuilla. Esie tratamiento empleado por el Dr. Marañón que se puede denominar de psicoterapia homeopática ya que está basado en el principio de que el similar cura con el similar, resolvió la situación aguda pero no evitarà que vuelva a reaparecer ya que lo que denominamos terreno, la base psico-física del paciente, sigue siendo la misma.
El asma bronquial es la dificultad respiratoria producida por la disminución del calibre de los bronquios que resulta de la contracción de los pequeños músculos que forman su pared y del aumento de las secreciones mucosas en el interior del árbol respiratorio. Evoluciona en crisis y tiene tendencia a cronificarse, es decir que no se resuelve por sí misma sin la ayuda de un tratamiento adecuado.
Terreno abonado
Si comparamos la enfermedad con una planta sabemos que ésta no se desarrolla si no tiene un terreno adecuado, en el caso del asma la base del terreno viene dada por la herencia en la que si rastreamos con atención, encontraremos alergias de cualquier tipo, eczemas y frecuentemente tuberculosis.
Este terreno, en el que se desarrollará la enfermedad, es abonado por los tratamientos supresivos que interrumpen las descargas de ésa herencia que el cuerpo trata de realizar a través de la piel o de las mucosas en un intento depurativo, eliminador de las tendencias heredadas. Si el médico carece de visión histórica de la enfermedad y evita que se produzcan éstas descargas administrando antibióticos, corticoides u otras medicaciones, incluso “naturales”, con criterio puramente local, provocará el bloqueo de las eliminaciones y como consecuencia una irritación o tensión celular que está en la base del fenómeno alérgico.
Otro abono excelente para el terreno es la administración indiscriminada de vacunas y sueros, proteínas extrañas al organismo que manipulan el sistema inmunitario y nutren la constitución alérgica preparándola para ésa reacción exagerada, desproporcionada frente al estímulo agresor que es la crisis alérgica.
Hay otro elemento en éste cómpost que es añadido por la insuficiencia del hígado, saturado por una alimentación incorrecta, por exceso de grasas animales, por colorantes y conservantes difíciles de eliminar. No puede nuestro filtro depurador con todo y muchas toxinas pasan a la circulación general provocando irritación, estrés para el resto de la población celular.
La carga hereditaria, la tensión de la supresión y la irritación de la intoxicación son los elementos físicos que encontramos en la base del paciente asmático. Con éste panorama no es de extrañar el enorme incremento de las alergias en general y del asma en particular que estamos sufriendo en la actualidad.
El ambiente emocional
Sobre ése terreno propicio se desarrolla y se establece la enfermedad asmática en función de las particulares respuestas psico-emocionales que da la persona predispuesta, a las tensiones y conflictos que le plantea el medio en el que vive.
El desarrollo madurativo de la personalidad, al que todos estamos abocados, consiste, básicamente, en la adquisición de una individualidad independiente en constante lucha adaptativa con el entorno con el fin primero de sobrevivir y luego de desplegar su capacidad creativa. Desde el parto, primera y radical separación de la unidad, hasta la muerte que nos reintegra en ella, la angustia y la confianza son las dos emociones que a todos nos acompañan en diferente prorporción según la circunstancia que nos toca vivir.
La angustia y el miedo que conllevan por una parte la separación de la madre y por otra el saberse mortal, provocan en lo físico opresión y contracción. Por el contrario la confianza del sentirse unido proporciona relajación y expansión.
Con éstos elementos ya podemos entender la profundidad de donde surge la angustia que ahoga al asmático y como ésta dificultad respiratoria aumenta la angustia y retroalimenta la enfermedad. La separación progresiva de la unidad madre-hijo y el miedo a morir son los conflictos que con más frecuencia forman parte de la psique del asmático.
La historia que se repite
Rubén es el primer hijo de una joven pareja bastante sana, ella tiene rinitis alérgica cada Primavera y él ha tenido cólicos de riñón y algún lumbago. Rubén nació sano de un embarazo sin problemas. Lo alimentan con lactancia materna hasta los tres meses y a partir de ésta edad empiezan con los biberones ya que la madre se tiene que incorporar al trabajo y le aplican las primeras vacunas. A los cuatro meses primera visita al pediatra porque los mocos le impiden la respiración por la nariz, no le dejan comer bien y se despierta muchas veces. Este motivo de consulta se repite varias veces hasta que el moco va a parar al oído. Otitis con fiebre, priimera experiencia con los antibióticos. Después aparece la diarrea que controlan cambiando la leche por otra sin lactosa. El mes que viene cuando se le quiten los mocos lo volvemos a vacunar. Y efectivamente a los siete meses tos sofocativa con dificultad respiratoria, broncodilatadores y corticoides inhalados como tratamiento. Las crisis se repiten cada quince días o un mes a lo sumo, con un pequeño relax en el período estival. A los dos años intento de comienzo de la guardería, no consigue completar una semana seguida. La madre de Rubén remarca que se ha vuelto muy inquieto, el niño está como desasosegado, se muestra muy obstinado y hace grandes pataletas cuando le contrarían. Por la noche tiene miedo y va a la cama de los padres. Mocos, diarrea, bronquitis se van sucediendo. El médico dice que le harán pruevas alérgicas que le vacunarán y que cuando sea mayor quizá haga “un cambio”.
Esta historia, es el modelo básico de multitud de casos que cada vez con más frecuencia acuden al médico homeópata en busca de una alternativa. En el caso de Rubén se pueden observar los elementos que hemos comentado:la herencia, el momento clave de los tres meses en el que coincide la vacunación con el cambio de alimentación y la incorporación de la madre al trabajo y el rosario de tratamientos que alivian momentáneamente la situación pero que lejos de resolver el problema traban aún más la capacidad reactiva del paciente aumentando las dificultades para su hígado.
Estrategias para la curación
El tratamiento de una enfermedad crónica requiere comprensión y paciencia por parte de todos. No existe un tratamiento mágico que haga desaparecer las crisis de un día para otro. Se trata más bién de poner en marcha un proceso curativo que se caracterizará por el espaciamiento de las crisis y el restablecimiento de las vías de eliminación a través de la piel y de las mucosas. La salud es un alto objetivo y se puede tardar entre uno y dos años en alcanzarlo.
La dieta ocupa un lugar muy importante en el tratamiento de la bronquitis asmática. Retiraremos de ella todo lo que sobrecargue el trabajo del hígado, especialmente las grasas animales (lácteos, embutidos), los tóxicos habituales como el café y el alcohol y todo tipo de alimentos que lleven colorantes y conservantes. Los lácteos se pueden substituir por derivados de la soja y en general hay que procurar que los alimentos hayan pasado por los mínimos procesos de fabricación de forma que lleguen lo más rápidamente posible de la huerta y la granja a la mesa.
Reduciremos de forma progresiva los tratamientos químicos, introduciendo al mismo tiempo el remedio homeopático más adaptado a la totalidad y a la individualidad del paciente. Cuando nos encontramos con casos de adultos tratados durante muchos años con broncodilatadores puede llevar mucho tiempo la deshabituación y el período en que se solapan el tratamiento homeopático y el convencional se prolonga más. Cuando el paciente ha tomado de forma repetida tratamientos corticoideos, la producción interna de cortisona queda inhibida lo que hace mucho más difícil instaurar un tratamiento curativo con Homeopatía. En éstas condiciones debe hacerse un tratamiento paliaivo y esperar a que la mejora en las condiciones de vida posibilite el empleo de remedios curativos.
Normalmente el tratamiento del asma bronquial requiere varios remedios homeopáticos que se administran de forma sucesiva y en función del momento en que se encuentre el enfermo. Así podremos usar medicamentos más adaptados a los momentos de crisis como el Arsénicum Album o la Ipecacuana y otros en los períodos intercrisis que tratan el terreno o facilitan las eliminaciones como Thuja, Sulphur o Natrum Sulfúricum.
En los repertorios más modernos hay más de 150 diferentes remedios homeopáticos que se han demostrado eficaces en el tratamiento del asma, la elección del más apropiado no es tarea fácil y ha de hacerse de forma cuidadosa. En el cuadro adjunto se citan algunos de los más usados junto con las actitudes y modalidades que los caracterizan, ésto no pretende ser una guía de tratamiento para nadie y se cita a modo de ilustración.
Relación de la piel con el pulmón
Antonio tenía venticinco años cuando le comenzaron los ataques de asma, había sido sano hasta que fué a la mili (cambio de alimentación y separación de su ambiente), allí le salió un eczema en las manos que le hacía rascarse hasta sangrar y le supuraba, fué tratado con pomadas y le desapareció (supresión de la manifestación externa). Al cabo de un año y a partir de un resfriado le quedó una obstrucción permanente de la nariz con episodios de sinusitis muy dolorosos y descarga de mucosidades muy amarillas (manifestación más interna de la enfermedad), fué tratado con antibióticos y antiinflamatorios que resultaron eficaces (segunda supresión). En el momento de la consulta y a pesar de las limitaciones que le imponen los episodios cada vez más frecuentes de asma, Antonio es optimista y hace chistes sobre su estado que no llegan a tapar del todo el miedo que se trasluce detrás de su actitud. Dice que no se quiere casar, que vive muy bien con sus padres y se extiende en teorizaciones que no hacen sino poner de manifiesto su profundo egoismo. Le gusta la buena mesa de la que se sirve con abundancia, no hace ascos de nada y tiene preferencia por los sabores fuertes. Es notablemente caluroso y está peor del asma en invierno. Le explico en qué consiste el tratamiento, que tendrá que dejar de comer ciertas cosas y que si el tratamiento es eficaz, volverán los problemas de senos y después reaparecerá el eczema, está dispuesto a colaborar porque ve que cada vez va a peor.
Antonio ha tomado Sulphur en diferentes potencias en los últimos dos años, hace ya tiempo que no tiene problemas respiratorios y ha reaparecido el eczema que no le molesta mucho si cuida su alimentación. Este nivel de piel en que se manifiesta su enfermedad puede tardar años en desaparecer pero el recuerdo del asma incrementa su paciencia. Me cuenta Antonio que sale en serio con una chica y que quieren vivir juntos. Yo espero que sus hijos no me den mucho trabajo.
Como se puede observar en la historia de Antonio, el médico homeópata ha de considerar y entender la enfermedad por la que el paciente consulta como un producto de la historia personal, no como un hecho casual y anecdótico carente de significado. Lo que se debe esperar del tratamiento curativo, no es solamente la desaparición de los molestos síntomas físicos que lo llevaron a consultar, sino el cambio madurativo de la actitud vital que le permita superar el egoismo infantil para adquirir el estado dativo del adulto sano.