Joan ronda los cincuenta y vive con su segunda pareja, a la que quiere y desea, desde hace más de diez años. Tiene problemas de erección desde hace tiempo, varios años y la cosa va de mal en peor. No llega a penetrar porque la erección se extingue o ni siquiera adquiere consistencia. Ha visitado varios médicos generales, urólogos y sexólogos. No tiene problemas mecánicos que justifiquen el síntoma ni traumas, conflictos o inhibiciones que afecten a su sexualidad, al contrario, está muy abierto a lo que haga falta para disfrutar con su esposa que también está muy dispuesta al gozo. El sexólogo le aconsejó que incrementara los estímulos generando situaciones eróticas, que usara películas o incluso artilugios mecánicos lo que le ha llevado a una sobreexcitación nerviosa sin ningún resultado sobre su problema. Su sexualidad es cada vez más mental y menos física.
El conocimiento de los tipos homeopáticos, descubiertos a través de la experimentación y enriquecidos por la experiencia clínica de muchos médicos durante los últimos doscientos años, nos permite comprender cómo se reflejan en la hipersensible vivencia de lo sexual, las pretensiones y los miedos, las carencias y los excesos, los anhelos y las frustraciones. Y lo que es más importante, el remedio más similar en la potencia adecuada, puede extinguir el nudo que bloquea y agota la vitalidad, liberando la naturalidad prisionera en el laberinto de la mente.
Joan tiene otros pequeños problemas de salud para los que le hará bien su remedio homeopático, pero su dolencia sexual no se resolverá solamente con un medicamento sino que tendrá que hacer cambios en actitudes que actúan como obstáculos a la curación. El síntoma que le preocupa es en parte personal y en parte es reflejo de una tendencia de nuestra sociedad a que el estímulo sexual sea cada vez más visual y la relación, como consecuencia más virtual, pues la visión no requiere del contacto y de la proximidad. Parece no importar que usted se acueste con su esposa y se imagine, para estimularse, a la vecina en una situación comprometida. Sin entrar en lo que éso significa para la relación en general, la fantasía, en lo puramente sexual, le aparta del momento y lugar que está viviendo y disminuye o incluso impide que actúen otros estímulos más propiamente sexuales. Son otros sentidos, precisados de mayor proximidad que el de la vista para su estímulación, los que van a promover las sensaciones físicas más intensas. El tacto, el gusto, el oído y especialmente el olfato, captador éste de las hormonas que flotando en el aire, desprendidas por el deseo, son el factor más importante en la atracción y estímulo sexual. La mente, pensamientos e imágenes son un estorbo para el sexo.
La impotencia del varón, tanto en lo que se refiere al coito y la capacidad de mantener la erección como en lo que atañe a la fecundidad, está adquiriendo dimensiones de plaga social. La pérdida de poder por parte del elemento masculino es una pérdida para hombres y mujeres y para entenderla y superarla nos hemos de alejar de la dualidad feminismo-machismo. La abundancia de substancias con acción estrogénica (hormona femenina y feminizante), que hemos dispersado en la naturaleza es una de las causas de éste fenómeno. La crisis y decadencia del tipo de hombre en el que hasta ahora se sustentaba la cualidad de lo masculino, conlleva también la pérdida de poder genital efectivo. La lucha y el esfuerzo para disminuir los contaminantes en la naturaleza en general y especialmente en la alimentación, no resolverá éste importante problema si no es acompañada por la reflexión y toma de conciencia de la necesidad de conjurar, atraer y asumir un nuevo tipo de masculinidad. Mientras ésto no ocurre en el plano social, podemos paliar la situación en lo individual mediante una alimentación más limpia y remedios homeopáticos que promuevan una renovación de la vitalidad. La propuesta de la medicina convencional mediante soluciones mecánicas ya sea la simple prótesis o la inducción química de un mayor llenado del pene mediante la Viagra son una muestra del tipo de aproximación que realiza y de las soluciones de fontanería que de ella se desprenden.
El sexo es un territorio de conflicto. De nuestra geografía interna es el lugar en el que se van a expresar en primer lugar las tensiones y las carencias y también es el terreno en el que prende con mayor fuerza la neurosis, ésa mala hierba que nos hace querer ser lo que no somos y no nos deja aceptar la maravilla de ser únicos e irrepetibles.
María simplemente no tiene deseo, desde el embarazo y parto de su segundo hijo no percibe ningún estímulo sexual, para ella es como si el sexo no existiera. La situación comienza a ser grave porque su marido, al que dice seguir queriendo, incluso más que antes, se plantea si puede seguir casado en estas circunstancias. Si ella se esfuerza y actúa todavía es peor ya que después se encuentra mal, dolorida y como irritada. Tanto a nivel genital, ya ha tenido varias vaginitis, como psíquico, si se esfuerza a hacer el amor se queda exhausta y con muy mal humor. En el caso de María no se trata de que tenga un bloqueo afectivo o haya desarrollado una aversión a su marido ni de que esté en un estado depresivo porque ella por lo demás está contenta, disfruta de sus hijos y es capaz de obtener placer de otras situaciones de la vida. pero el sexo le ha desaparecido.
En el caso de María hemos de hilar fino para poder distinguir entre varios, el medicamento que le ayudará. A su situación se puede llegar por varios caminos. El más común es el de Sepia, medicamento elaborado con la tinta de éste animalito marino, que produce en la mujer un estado de indiferencia al placer. En la vida de ella todo es trabajo y obligación. Quisiera disfrutar pero no puede y si le llaman al placer, no ya del sexo, sino incluso de la caricia amable o la conversación distendida, le irrita y le molesta. La relación de Sepia con el varón suele ser más competitiva que colaborativa y acaba desarrollando un rechazo incluso al olor o la presencia del marido. Tampoco se ajusta bien al sufrimiento de Staphisagria, planta que usamos para las heridas, tanto del cuerpo como del alma, especialmente las infligidas sobre la dignidad personal. En la esfera de lo sexual, Staphisagria llega a la indiferencia e incluso a la aversión al coito porque lo vive como una agresión, como una ofensa. Como consecuencia de haber sido víctima de abusos sexuales o haber vivido como abuso una primera relación, se extingue en ella todo deseo y disfrute del sexo. Otros muchos medicamentos homeopáticos pueden resolver la falta de deseo sexual en la mujer, especialmente si está relacionado con situaciones depresivas, como en los casos de Natrum Muriáticum, la sal que nos conserva en las penas pasadas y nos impide vivir el presente o proyectarnos al futuro.
Helonias Dioica, el remedio de María, se hace con la raíz de ésta planta que llaman los ingleses del Unicornio, ¿será por la fama de afrodisiaco que tenía el cuerno de ésta quimera?. No lo sé, pero lo que María experimentó es la vuelta de la Primavera a su cuerpo agotado por los embarazos demasiado seguidos. No se trata del efecto excitante que la fantasía más que la realidad, atribuye a los afrodisiacos, sino de la normalidad del deseo y la satisfacción que salvaron su matrimonio.
A Luis le hubiera gustado ser padre, pero en el servicio de reproducción asistida ya le han dicho que es muy poco probable porque su esperma carece de movilidad y es muy poco abundante. Y lo peor es que ahora tampoco tiene ganas de hacer el amor. Le ascendieron en el trabajo, le dieron mayor responsabilidad y algo más de dinero, compraron la casa y ahora los dos hacen horarios maratonianos. Muchas horas sentado, café, cigarrillos y un fondo de temor a no poder afrontar las obligaciones financieras le hacen vivir en una constante sensación de amenaza. Siempre está trabajando, incluso sueña que trabaja. Toda la situación lo tiene muy tenso, irritable, salta a la más mínima. Lo menos que se puede decir es que su circunstancia es poco propicia para el gozo y la expansión erótica. Luis encarna la versión moderna del varón domado. La actividad laboral se lleva la mejor y más importante porción de su vitalidad, cuando llega a casa ya no le queda casi nada para su esposa. Su empresa actúa con Luis como una amante muy golosa y exigente.
Siempre es posible, si no cambiar radicalmente la situación, al menos paliar o mejorar el rendimiento. El consejo dietético es obvio. Para elegir el remedio homeopático más eficaz, habrá que matizar un poco más el cuadro. Kalium Phosphóricum renueva rápidamente a la persona con agotamiento nervioso especialmente en aquellas inmersas en muchas relaciones sociales, que tienen que estar en contacto con mucha gente o que se dedican a la comunicación y realizan viajes constantemente. Phosphóricum Acidum es otro mineral muy eficaz en el agotamiento cuando hay un mayor componente de preocupaciones y de estrés emocional, pérdidas o decepciones, se acompaña de una mayor tendencia a la apatía que a la irritabilidad, suele estar indicado cuando ha habido adicción a drogas. Luis ha mejorado mucho con Nux Vómica. En los casos sensibles a ésta poderosa nuez tropical, predomina la tendencia a la autointoxicación con manifestaciones digestivas tipo gastritis o hepatobiliares con estreñimiento. Pero lo que determina la elección, en éste caso, es el miedo a la falta de medios económicos que subyace en la actitud de Luis y que le genera la hiper responsabilidad y la adicción al trabajo.
Laura no soporta la penetración, ni psíquica ni físicamente. No quiere y si alguna vez ha accedido le produce un dolor insoportable. Es una mujer muy atractiva y seductora. Tiene bastante mala opinión de los hombres, a los que considera débiles. No puede evitar sentir un cierto desprecio. De hecho los atrae con maestría y los usa un poco como adornos, pero pronto se cansa de ellos y los abandona. No le interesa para nada la familia y los niños mucho menos, pero le gustaría estabilizar una pareja. Se da cuenta que necesita de la admiración de su entorno y que tiene miedo de perder su encanto, hacerse vieja, que no le hagan caso. Lachesis, remedio elaborado con el veneno de ésta peligrosa serpiente, es el más seductor de los tipos que describe la Materia Médica Homeopática. Muy provocativo en la forma de vestir y de moverse, se contonea y habla de forma ingeniosa y sobre todo muy abundante. Su sexualidad es muy activa, sabe de su poder de atracción pero también duda y siempre teme que lo dejen, por lo que se muestra muy celoso, tanto que agobia, asfixia. Pero quien tiene problemas con la penetración es Platina, el más precioso de los metales, brilla por sí misma y se sabe la mejor. También es seductora y sexualmente activa y cualquier psicólogo identificaría en su inconsciente el miedo al abandono. Lo característico de Platina que le hace semejante a Laura, es que provoca una exquisita sensibilidad en los genitales, que le provoca una gran excitabilidad y en un plano más patológico puede no llegar a soportar ni la ropa interior. En su mente la penetración está asociada a una forma de humillación. La alta opinión que de sí misma tiene no le permite rebajarse. Laura ya no mira desde arriba, ésto no le garantiza una compañía estable pero sí que la posibilita y desde que tomó Platina ha experimentado una forma de entrega hasta ése momento impensable.
Carlos consulta porque ya le han quemado varias veces unas colonias de condilomas alrededor del ano y se vuelven a reproducir. Está angustiadísimo con su salud. Cualquier pequeño síntoma le hace pensar que ya tiene el Sida, sin embargo ésto no le lleva a cuidarse, al contrario, asume riesgos muy elevados practicando una sexualidad sin barreras de ningún tipo. Puede hacerlo con desconocidos y sin condón. Es como si necesitara del estímulo del peligro para sentir algo parecido a la entrega total del amor que busca.
El sexo es territorio de poder. En él se extinguen los opuestos y cuando se dan las condiciones, se inicia un nuevo ciclo vital. En principio todos los adultos tenemos acceso a él, pero la relación con todo lo que implique poder, requiere una cierta cortesía que actúe como protección. Todas las sociedades han establecido tabús para alejarnos de las zonas más peligrosas y rituales de paso o de iniciación con la intención de seleccionar, capacitar y hacer tomar conciencia a la persona para el importante asunto de que se trata. En nuestra sociedad los rituales están en total decadencia y han perdido la credibilidad y la eficacia. Y los tabúes, para muchos ya no tienen fuerza. Cuando han caído todas las barreras, la protección que no debe faltar es la goma, aislante, mínimamente separadora.
¿De qué servirá hacer desaparecer las molestas verrugas de Carlos, si no se modifica su actitud?. Volverán a reaparecer, o se manifestará la enfermedad con otra cara en cualquier otra región de su cuerpo. Varios tipos homeopáticos presentan actitudes y lesiones parecidas a las suyas, pero solamente una de éstas formas de sufrir es la más similar, capaz de liberar a Carlos de la compulsión del riesgo y de la lesión de su piel. Podría ser un caso de Thuja, poderoso remedio elaborado con la resina de ésta conífera que los antiguos llamaron Arbor Vitae. El mundo de Thuja gira en torno al sentimiento de culpa, en ocasiones tan fuerte, tan insoportable que la mente establece mecanismos para intentar zafarse de él, ocultarlo, no sentirlo. Este intento de separación se muestra en el cuerpo en forma de verruga, como un Allien, otro yo que crece y crece. Nitricum Acidum es un mineral con una afinidad especial para provocar lesiones en los orificios corporales, comparte con nuestro paciente la vivencia angustiosa de la enfermedad, pero quien asume riesgos de forma temeraria, rasgo fundamental de la enfermedad de Carlos, es Mercurius. este curioso metal líquido, sin forma propia, tan sensible a la mínima variación de su entorno, dios de la relación y la velocidad, adorado por tantos en nuestra época y sin ni siquiera saberlo. Mercurius en preparación homeopática hizo desaparecer los condilomas y abrió un espacio en Carlos para la reflexión, dándole opción para el cambio de actitud.
El sexo es territorio comprometido, por las consecuencias que de él se pueden derivar y también, porque a su alrededor se establecen promesas no siempre fáciles de cumplir que ponen a prueba el carácter y el valor de la palabra. La entrega exige el compromiso previo. La firmeza de éste ùltimo establece un lugar protegido donde es posible desprenderse del miedo y vivir la más intensa y elevada de las experiencias.
Algunos remedios del agotamiento sexual y la falta de deseo
Onosmodium: Falta de deseo sexual, más frecuente en mujeres durante el climaterio. Impotencia psicológica en el hombre, falta de deseo, miedo a la impotencia.
Agnus Castus: Impotencia completa junto con otros rasgos de senilidad precoz.
Helonias Dioica: Falta de deseo en la mujer desde el parto.
Caladium: Deseo sexual aumentado acompañado de impotencia. Suele tratarse de un gran fumador.
Selenium: Cansancio y atonía sexual en ancianos o personas envejecidas. Erecciones incompletas. Descarga seminal acuosa. Prostatitis y atonía sexual. Mucho deseo con pobres resultados.
Sepia: Aversión al coito tanto en el hombre como en la mujer. Falta de gozo, penetración dolorosa. Obsesividad sexual con esperma de poca calidad. Se siente mal después del coito.
Coniun maculatum: Eyaculación precoz y orgasmo muy rápido. Trastornos debidos a continencia sexual. Senilidad prematura.
Phosphóricum Acidum: Apatía, indiferencia al sexo, eyaculación precoz. Impotencia, pérdida de semen sin erección. Estado causado por penas o por abuso de drogas.