• Visitas
  • Sobre mí
  • Beneficios
  • Experiencias
  • Artículos
  • Contactar

Como te puede ayudar la homeopatia




Si te sientes mal ya sea porque algo no funciona bien en tu cuerpo o porque no te sientes cómodo dentro de él, la homeopatía te puede ayudar a resolver las tres preguntas que consciente o inconscientemente se plantean en el interior de toda persona que de un modo u otro está sufriendo:

¿Qué me pasa?
¿Por qué me ocurre ésto?
¿Cómo puedo cambiar ésta situación?

La respuesta a la primera cuestión es lo primero que demanda la angustia del que sufre, necesita que le pongan un nombre a lo que le está ocurriendo ya que el saber representa un primer alivio. Una vez tenemos el nombre parece que las cosas vayan a un cauce en el que es posible encontrar la solución. La mayoría de la gente se conforma con el rótulo diagnóstico que le adjudica el médico: artritis o úlcera o alergia, pero ésto no es sino una primera lectura de los síntomas que están ocurriendo. Para el médico homeópata, los síntomas de la enfermedad, el dolor, la inflamación, la dificultad, el exceso o la falta tienen una segunda lectura, un significado que relaciona la enfermedad con la historia biográfica de la persona que la sufre. Para la homeopatía la enfermedad tiene un significado dentro de la vida de cada persona y está relacionada con todas las facetas de ésa vida: sociales, laborales, familiares y psicoemocionales, tanto conscientes como inconscientes. Así la pregunta ¿qué me pasa? tiene una primera respuesta que pone nombre a la enfermedad y una segunda que la relaciona con el "yo" de la persona que sufre. Veamos la dimensión de éste asunto en un ejemplo concreto sacado de la práctica clínica diaria: a Juán se le empezó inflamando una rodilla y con un antiinflamatorio que le dió el médico se le pasó rápido. Al cabo de unas semanas eran las dos rodillas y el antiinflamatorio ya no fué tan eficaz, no se acababa de ir el dolor y empezaban a notarse los efectos secundarios del tratamiento, en una tercera fase ya hay más articulaciones afectadas. Un estudio analítico más profundo concluye que se trata de una artritis de evolución crónica con mal pronóstico con respecto a la curación. Pero ¿qué le pasa a Juán? Juán acaba de cumplir los trenta y cinco y su vida no anda bien. A pesar de que ha formado una familia y tiene un buen trabajo, ha ido acumulando pequeñas frustraciones que el paso del tiempo, aunque él no es muy consciente, las está haciendo irrevocables. Muchas de las cosas que soñó no se realizarán. Estas frustraciones, comunes a muchas personas, en Juán representan la confirmación del íntimo sentimiento de incapacidad contra el que ha luchado toda su vida y las inflamaciones dolorosas y paralizantes que afectan a todo su sistema locomotor son la expresión física del drama de su vida, el miedo de no ser capaz de estar a la altura de las circunstancias. En el momento en que empiezan a aparecer los síntomas de la artritis, su padre ya hace seis meses que murió y la empresa le ha ofrecido un ascenso importante que implica un traslado de ciudad, es en definitiva el momento del paso adelante cuando se le empiezan a inflamar las rodillas. El síntoma, ahora que conocemos el momento existencial de Juan, adquiere un significado muy diferente ya que está expresando a nivel físico el sentimiento de impotencia que ha impregnado toda su vida y que ahora que la vida le ofrece la posibilidad de afirmarse en el mundo como un ser humano adulto e independiente, le atenaza con dolor e inflamación.

La homeopatía permite observar que la enfermedad es un desequilibrio que afecta al que lo sufre como una totalidad, que aunque la expresión del síntoma se de en una región o en un tejido o en una función del cuerpo es la totalidad del individuo la que está implicada. No decimos "duele la rodilla" sino que decimos "me duele la rodilla", referimos el dolor al yo porque es él el que sufre el malestar y la incapacidad.

Si entendemos lo que le pasa a Juan, habremos abierto la posibilidad de curar su enfermedad crónica. Esto explica por qué la homeopatía es capaz de curar, bajo determinadas circunstancias, enfermedades crónicas hasta ahora incurables. Podemos curar la artritis, la alergia, la ansiedad, la bulimia o el eczema, como cualquier otra enfermedad crónica física o mental, si somos capaces de entender el sentido que tiene la enfermedad dentro de la historia vital de cada persona en particular. Porque la enfermedad no existe fuera de la persona que la padece, solamente desde ésta perspectiva de comprensión personal podemos aspirar a restablecer totalmente la salud.

La inflamación de la rodilla es una situación aguda que se podría tratar solo con antiinflamatorios si fuera accidental o respondiera a un mal gesto puntual, pero si no es así, si lo que está ocurriendo en la rodilla repite una y otra vez quiere decir que tiene una raíz más profunda y que el tratamiento local no va a hacer sino paliar la situación en el mejor de los casos. En cualquier situación, cuando los síntomas vuelven a aparecer de forma recurrente una y otra vez, la homeopatía es el tratamiento indicado para entender y resolver definitivamente el problema.

La homeopatía está especialmente indicada para resolver los casos crónicos porque entiende a la persona como una totalidad psicoemocional y física. Y que así como su cuerpo ha de madurar y desarrollarse y para ello necesita la nutrición adecuada pero también los retos y las dificultades que lo pongan a prueba y lo fortalezcan, lo mismo ocurre con el yo. Más aún, el yo que no está aparte del cuerpo sino que lo habita y lo domina o es dominado por él, vive con y en el cuerpo las dificultades y los retos en el proceso madurativo. La vida de cada uno es una pequeña historia en la que los eventos que se van sucediendo adquieren significado dentro de una ordenación con la finalidad puesta en el desarrollo madurativo de la persona.

Pero no siempre se puede aspirar a curar, en ocasiones la edad del paciente o la antigüedad de la enfermedad y muy frecuentemente los tratamientos recibidos, hacen que los síntomas se estructuren, se consumen los cambios en los tejidos de manera irreversible. En éstos casos el tratamiento homeopático ha de ser paliativo, con el fin de aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del paciente. No es raro que transcurrido un tiempo el tratamiento paliativo correctamente conducido haya incrementado el nivel de salud de manera suficiente para cambiar el pronóstico y poder realizar un tratamiento más profundo.

Hay un primer nivel curativo que se realiza en la propia entrevista con el médico homeópata. Si el médico comprende las causas y circunstancias de lo que está ocurriendo con la persona que tiene delante, el paciente también en ése mismo momento, habrá adquirido un mayor nivel de conciencia pues se ha puesto luz sobre una parte de la enfermedad de la que no era consciente y éste aclaramiento, éste poner luz en la raíz del problema es en sí mismo terapéutico. Las raíces necesitan de la protección de la obscuridad para poderse desarrollar.

Pero la palanca que mueve el proceso curativo y arranca definitivamente la raíz de la enfermedad es el medicamento homeopático. Preparado a partir de minerales, plantas o productos de origen animal que usados en dosis importantes pueden ser muy venenosos, son sometidos para su uso como medicamentos a un proceso de dilución progresiva en agua que los aleja primero de la toxicidad y posteriormente, a partir de la potencia 12 CH, incluso de la materia. Potenciando por éste hecho, de forma aparentemente paradójica, la capacidad de hacer reaccionar la fuerza vital del individuo mediante una reacción que restaura la salud de manera suave y permanente.

¿Qué ocurre entre el agua y la substancia que disolvemos?, ¿qué cambios específicos determina en la estructura del agua cada uno de los productos con los que la ponemos en contacto? A ciencia cierta no lo sabemos, se han emitido hipótesis con las que muchos están trabajando para confirmarlas o no. Una de las más plausibles es la que afirma que la substancia que disolvemos en el agua deja una "huella magnética" en su estructura, produce una forma en la particular relación de las moléculas del agua entre sí que es lo que posteriormente va a interaccionar con el agua de la que en gran parte todos estamos compuestos. Lo cierto es que el agua, tan próxima, tan cotidiana, encierra en sí misma todavía muchos misterios que se resiste a desvelarnos. El comportamiento del agua posibilita e induce la vida y el medicamento homeopático no es sino agua informada específicamente con la substancia que le hemos disuelto. Así que el medicamento homeopático está interaccionando en el nivel más simple y más profundo del fenómeno vital: el agua.

Esta laguna en el conocimiento del mecanismo íntimo de acción del medicamento es una de las razones por la que la "medicina oficial" no ha considerado a la Homeopatía hasta el momento actual. Trabajamos con materiales para los que no tenemos instrumentos que nos permitan medir y pesar y ésto, para algunas mentes autolimitadas, significa que no existe. Como tantas otras cosas que no sabemos como ocurren, cual es su íntimo mecanismo de funcionamiento y sin embargo no podemos negar que suceden, el fenómeno homeopático nos obliga a hacer un saludable ejercicio de humildad mientras no alcancemos a conocer más para poder explicarlo.

Ultimamente parece que empiezan a haber tímidos cambios en el trato que las instituciones dan a la Medicina Natural en general, debido fundamentalmente a la importancia económica que está tomando en algunos países de nuestro entorno como Francia, Países Bajos y Alemania el enorme volumen de pacientes que se tratan con éste tipo de medicina. Por éste motivo la Unión Europea está regulando tanto la fabricación del medicamento homeopático como la práctica médica de la Homeopatía.

En España la Seguridad Social sigue ignorando que los tratamientos con medicina natural y en particular con homeopatía serían un gran alivio para sus presupuestos, tanto por lo barato de los medicamentos en sí mismos como por el incremento del nivel de salud general que comporta la aplicación de criterios amplios a la hora de comprender y tratar la enfermedad. Mientras tanto cada vez más gente se ve obligada al doble pago por su salud, por una parte al seguro obligatorio y por otra al médico privado. De momento algunas mutuas ofrecen cobertura específica para los tratamientos homeopáticos lo cual, de entrada, es muy positivo, pero lo están haciendo, la mayoría, con criterios que deterioran el buen hacer del médico, ya que le obligan por lo exiguo de la remuneración, a ver muchos pacientes en poco tiempo. La entrevista homeopática suele durar alrededor de una hora y en todos los casos se ha de realizar sin límite de tiempo, para que se pueda hablar sin trabas y sea posible el profundo conocimiento de la persona que exige el tratamiento homeopático. Entre las mutuas, por otra parte, muy pocas permiten algo que debe ser fundamental para el tratamiento que es la libre elección de médico.

Y ¿cómo elijo el médico? Si en cualquier asunto es importante la calidad del profesional que elegimos, en el tema de la salud la importancia de la elección es mucho mayor. El primer requisito es que sea médico, cosa que parece obvia dado el tema con el que tiene que tratar, pero aún así abundan los aficionados a la homeopatía que después de hacer un cursillo "se montan el chiringuito". En España las Universidades del País Vasco, Valladolid, Sevilla y Barcelona, forman médicos especialistas en Homeopatía, en cursos de postgrado que duran dos o tres años, con abundantes horas de prácticas que garantizan un mínimo nivel de profesionalidad. Para quien no sepa a donde dirigirse, las asociaciones profesionales de cada autonomía pueden ser una buena forma de acceso a médicos con suficiente formación y experiencia.

Una posibilidad barata para los que viven cerca de Barcelona es el Hospital del Nen Deu (C/ Mallorca, 509), donde funciona un dispensario de homeopatía con precios muy módicos y atención de calidad. En éste hospital que fué fundado antes de la guerra civil para la práctica de la homeopatía, realizan las prácticas los médicos que realizan el curso de postgrado de la Academia de Homeopatía de Barcelona.

En Internet por supuesto que podemos encontrar información de la Homeopatía, pero la red es cada vez más un bosque tupido en el que es muy difícil separar el grano de la paja. La forma más segura de conducir la búsqueda es dirigirse a la página web de la sección colegial de médicos homeópatas del Colegio de Médicos de Barcelona donde se pueden encontrar las informaciones básicas, así como publicaciones disponibles, desde ella se puede acceder a otras páginas de homeopatía más especializadas.

Relación de asociaciones de médicos homeópatas:

COMUNIDAD VALENCIANA
Ap. de correos 63
03080 Alacant, tel. 608286875

GALICIA
Ap. de correos 70
36080 Pontevedra, tel. 986 209631

Asociación Vasco-Navarra de M. H.
Kondeko Aldapa 9, Apartado 87
24400 Tolosa, Guipúzkoa, tel. 943 670495

Academia de H. de Asturias
Muñoz Degrain 16, entlo. c
33007 Oviedo, Asturias, tel. 985 271128

Asociación M. H. Andalucía
Céfiro, 9, 1º esc. 2-c
41018 Sevilla, tel. 95 4579398

Sociedad Hahnemaniana Matritense
Eloy Gonzalo, 3
28003 Madrid, tel. 91 4466076

Asoc. Similia
Paseo Basilios, 5
18009 Granada, tel. 958 130498

Asoc. M. H. de Tenerife
Anchieta, 26, 2D
38201 La Laguna, tel. 922 260603

A. M. H. Canaria
Po de Tomás Morales 38, 1º
35003 Las Palmas de Gran Canaria, tel. 928 362312

S. C. H. Aragón
Canfranc 22-24
50004 Zaragoza, tel. 976 216559

A. M. H. de Mallorca
Av. Juan March Ordinas, 8
07004 Palma de Mallorca, tel. 971 206658

S. M. H. Cantabria
Castelar, 49
39004 Santander, tel. 942 364192

S. H. Murcia
Av. Abenarabi, Edif. Bruselas
30001 Murcia, tel. 968 248779

A. M. H. de Barcelona
Aragón, 186
08011 Barcelona, tel. 93 323 48 36

Relación de mutuas que ofrecen tratamiento homeopático:

MAPFRE
Requisito: médicos colegiados. Libre elección: sí
Reembolso 80%

La Alianza "Plan diez"
Sólo dos médicos en Barcelona. No elección libre

Agrupación Mutua
No elección libre
Seis médicos en Barcelona. Cuotas de 6 a 7 mil

Previasa
No libre elección

← Volver Ver todos los artículos