Antonio observó como el chorro de orina iba perdiendo fuerza y
volumen desde que cumplió los cincuenta. Empezó a preocuparse al ver que
tenía que levantarse dos veces en la noche para orinar. A disgusto se sometió
a las pruebas y exploraciones que le indicaron, pudo más el miedo de tener un
cáncer que las reticencias frente a las maniobras del urólogo. Le dijeron que su
próstata era más grande y más dura de lo normal. Aliviado ante lo benigno del
diagnóstico pero decepcionado por la falta de solución definitiva para su
problema, por consejo de su esposa, buscó en la homeopatía una alternativa
ante la que se sentía bastante escéptico. Había sido un hombre sano, apenas
alguna gripe podía recordar como enfermedad en toda su historia, tenía una
buena herencia ya que sus padres también habían disfrutado de buena salud y
él, de hábitos moderados, la había administrado con prudencia. Lo que
llamaba la atención en su biografía era que se había hecho pipí en la cama
hasta los once años con los consabidos malos ratos cuando tuvo que ir de
colonias. Humillación, vergüenza y ocultamiento se asociaban en él a ése
pequeño drama de su infancia, ahora ya casi olvidado. Así tenemos en los dos
extremos de la historia de nuestro protagonista un conflicto por el control de
su orina.
Situada en la salida de la vejiga y atravesada por la uretra, la pequeña próstata, con forma y tamaño de castaña, va adquiriendo presencia a medida que el varón envejece. Mientras se es joven se mantiene en silencio y pasa desapercibida como ocurre en general con todo lo que funciona perfectamente. Hay en la salud una sutileza aérea que solamente su ausencia la hace perceptible. Envuelta en una cápsula que le permite contraerse, bloquea el paso de la orina. Y si la contracción es rítmica y enérgica como la que provoca la excitación sexual, desencadena la salida explosiva del semen y el líquido prostático en la eyaculación. Esta administradora de la salida de los líquidos está en un territorio regulado en parte por la conciencia y en parte por el sistema nervioso vegetativo, autónomo e inconsciente. Vamos a ver qué conflictos se van librar en su territorio.
Antonio es un profesional bien considerado, ha establecido una familia con dos hijos y está implicado en su entorno social a través del club deportivo, todo correcto como le gusta a él. Dice estar moderadamente estresado “como todo el mundo”, y le gustaría quitarse unos kilos pero le pierden los dulces que come con ansiedad después de la cena. Le cuesta mucho esperar y especialmente en las situaciones que implican un cierto examen como entrevistas o si tiene que hablar en público, se pone muy ansioso, le sudan las manos y tiene que ir a orinar muy seguido. No reconoce ningún miedo pero le gusta tenerlo todo controlado, de lo contrario su ansiedad se incrementa como cuando le ascendieron que tuvo que recurrir a los tranquilizantes porque sentía que se desbordaba. Había sido muy eficaz ordenando y controlando su vida, había puesto a buen recaudo su miedo, tanto que ya no era ni consciente de él. Pero ahora el problema lo estaba produciendo la barrera construida para contener la amenaza. Difícil dilema.
Argentum Nítricum es un remedio bien adaptado para el caso de Antonio, se ha demostrado eficaz en los trastornos provocados por el aumento benigno del tamaño de la próstata, pero esto no sería razón suficiente para su prescripción si no cubriera el conflicto que afecta a la totalidad de su persona y no hace sino emerger en el problema urinario. La clave del tema está en la necesidad de tenerlo todo controlado y el miedo consiguiente a perder el dominio. La ansiedad de anticipación que le provoca la sudoración y la micción frecuente. El miedo a “desbordarse” tal como él lo verbaliza, junto con la necesidad de comer cosas dulces para calmar su ansiedad, conforman los trazos básicos que enmarcan la enfermedad de Antonio.
El agua como elemento, está asociada en el imaginario colectivo, con lo profundo, abismal, oscuro y frío, cualidades que exaltan el miedo ante la amenaza de algo que pueda estar escondido en la sombra, en lo que no vemos. La reacción del cuerpo ante el miedo repentino e intenso es la sensación de frío y la pérdida de control sobre la orina. El miedo crónico, continuado, obliga al refuerzo constante de las medidas de contención de esa agua que tiende a escaparse, entre ellas la tensión sobre la próstata, lo que va a contribuir a que ésta se haga grande y se endurezca. La muralla protectora acaba asfixiando a la ciudad.
Tuvo que pasar bastante tiempo para que Antonio me hablara del problema sexual que le había frustrado a él y amargado a su esposa, especialmente los primeros años de su matrimonio. No es fácil llegar al nivel de confianza que éste tema requiere para algunas personas. Era previsible, dado que su conflicto gravita en torno al control, que su problema se haya manifestado en la precocidad de su eyaculación que en ocasiones era tan temprana que llegaba a inhabilitarlo para la penetración. También en su carácter, contenido y moderado, la impulsividad le hacía malas pasadas, a veces no llegaba otras, sobre todo si había bebido algo, se pasaba. El control de la eyaculación durante la relación sexual es uno de los aspectos más conflictivos en el desarrollo de una sexualidad saludable, especialmente la precocidad pero también el retraso de la emisión del semen, gravitan sobre la acción de la próstata. En el difícil equilibrio entre el dar y el guardar, gastar o retener es quizás la piedra donde se afila y fortalece el carácter masculino
¿Qué se puede esperar del tratamiento homeopático en una enfermedad, como la de Antonio, relacionada con la edad? ¿Es posible revertir los efectos del paso del tiempo? Grandes negocios están haciendo con éste asunto los vendedores de humo. Hay una parte del problema que ya no podremos resolver, la próstata no va a encoger pero la tensión que sobre ella se ejercía va a desaparecer, se va a desinflamar y esto mejorará notablemente su elasticidad y funcionalidad. En nuestra circunstancia en que el clima es benigno y la comida abundante y variada, es bastante probable que Antonio viva ochenta años o más por lo que las posibilidades de que el órgano, en el que se refleja su conflicto, degenere, se incrementan mucho con el paso del tiempo. El remedio homeopático, en su caso el Argentum Nítricum, al resolver el conflicto y ordenar el terreno, constituye la mejor prevención del cáncer de próstata en el caso de Antonio.
Juan está a punto de jubilarse, en un análisis rutinario le han encontrado valores aumentados de varios elementos que informan del funcionamiento de su hígado. También le han dicho que ha de hacerse exploraciones complementarias de la próstata para descartar problemas mayores pues hay alarmas en la analítica. Cuando vino a la consulta ya se había hecho varias biopsias y no le han descubierto ningún foco canceroso. El dice encontrarse muy bien, lo único que le molesta es que a veces tiene que orinar muy frecuente y además tiene que atender el deseo de forma inmediata, dada la urgencia con la que se presenta. En su historia no encontramos ningún antecedente que pueda estar en el origen de sus problemas, al contrario, ha sido un hombre muy saludable y esto le ha permitido cometer excesos sin consecuencia aparente. Le atraen todo tipo de comidas siempre que sean abundantes, bien sabrosas y condimentadas En ésta ocasión vemos como su naturaleza fuerte, ha contribuido a que se desarrolle su enfermedad permitiendo que no se perciban claramente los límites y se establezcan hábitos cuyas consecuencias sólo se ven a largo plazo.
La próstata es una glándula muy sensible a las toxinas circulantes quizá por estar situada en la puerta de eliminación de las aguas residuales. Muchos productos de deshecho, metabolitos, se quedan atrapados en ella como en una esponja, entorpeciendo su funcionamiento y haciéndola grande y pesada. De ahí también que sus problemas se manifiesten hacia la vejez cuando éstas acumulaciones se hacen más ostensibles.
Juan tiene un carácter afable y optimista, no suele hacerse problemas por nada y es de los que creen que siempre puede venir otro tren. Pero eso sí, tiene que haber satisfecho su apetito si no, con el estómago vacío, se pone de muy mal humor. Tiene tendencia a acumular, para desesperación de su mujer, todo tipo de cosas que cree que en algún momento le pueden ser útiles: recortes de periódico, un trocito de cuerda, los apuntes del bachillerato, todo ello en un orden que sólo él conoce. En general le cuesta desprenderse de lo que le sobra, también a nivel biológico se muestra ésta tendencia y esto se refleja claramente en los rollos de grasa que se le han ido formando y en lo que le va a dar más problemas, las toxinas que su cuerpo no elimina y traban el funcionamiento del hígado y de la próstata.
Sulphur es un remedio que el homeópata usa en diferentes circunstancias. Cuando, como en el caso de Juan, se ajusta claramente al tipo psicobiológico, promueve cambios muy profundos, el primero y más evidente es la eliminación y limpieza de toxinas de todo el sistema. Juan llamó a los pocos días de comenzar el tratamiento, no tan asustado porque se lo había advertido, pero bastante molesto por el picor que le provocaba la magnífica erupción que le había salido. Tuvimos que tener paciencia con éste asunto pues de ningún modo conviene interrumpir éste proceso en el que se está jugando su futura salud. Compresas de manzanilla fría y buenas palabras fueron suficientes para contener dentro de lo tolerable ésta operación de limpieza que duró varias semanas. La espera se hizo más tolerable porque venía acompañada de la mejoría de los síntomas urinarios, la orina volvía a fluir sin molestias y el deseo no era dolorosamente urgente lo cual mostraba la normalización de su próstata.
Lo que da valor extraordinario al tratamiento homeopático no es solamente la resolución del síntoma por el que el paciente consulta que quizá por otros medios terapéuticos pudiera conseguir, sino la modificación de la tendencia general que le ha llevado a enfermar y que afecta a la totalidad psicobiológica de su persona. La enfermedad crónica de un órgano es la manifestación local de una tendencia general que volverá a manifestarse en ése o en otro lado si no es modificada. Los remedios llamados de acción constitucional, como el Sulphur de nuestro amigo Juan, dan al organismo la información necesaria para corregir éstas tendencias que se reflejan en la manera de adaptarse al medio y de interactuar con las cosas. En el caso de Juan ha sido muy evidente el cambio respecto a la comida, le apetecen alimentos más saludables y más aún ha cambiado en su relación con las cosas, ha limpiado y ordenado y se ha desprendido de multitud de trastos y papeles viejos para alivio de toda la familia.
Los órganos genitales masculinos están situados en el exterior del cuerpo en evidente contraste con los femeninos ocultos en su interior. La posición de la próstata, fuera del alcance de la vista, contradice ésta observación superficial pero sobretodo su origen embriológico que corresponde con el útero de la mujer, hacen que podamos decir que la próstata es la parte más femenina de los genitales masculinos. También el hombre en condiciones normales, en la última etapa de su vida, vive un proceso de feminización ya que pierde parte de la secreción hormonal masculina. Es posible observar éstos cambios tanto a nivel físico como en el carácter, mucho menos fuerte y guerrero. La permanencia o el exceso de hormonas masculinas es uno de los factores más importantes que favorecen el desarrollo del cáncer de próstata, de hecho para el tratamiento de éste tipo de tumor maligno muchas veces es necesaria la castración. Es posible que si el hombre asumiera con naturalidad ésa parte suya interna y femenina previniera con ello la aparición de degeneraciones malignas en ése órgano tan masculino/femenino.
| Inflamación aguda A | Hipertrofia crónica B | Síntomas urinarios | Sintomas sexuales | Características | |
| Barita Carbónica | Mejor adaptado a situaciones crónicas | Próstata muy grave | Deseo urgente, orina muy frecuente | Falta de deseo sexual | Envejecimiento general precoz y rápido |
|
Conium Maculatum |
Inflamación aguda que se crónifica | Endurecimiento | Goteo después de orinar | Supresión del deseo sexual | Tristeza hipocondríaca, transtornos por celibato |
| Digitalis Purpúrea | Después de infecciones de orina o gonorrea | Aumento senil exagerado | Retención de orina, goteo involuntario | Deseo aumentado sin erección, emisión de semen sin erección | Ansioso, angustiado, decepcionado de la vida |
| Medorrhinum | Inflamación después de tratamiento antibiótico por infección | Sensación constante de pesadez en el perineo | Debe inclinarse hacia delante para poder orinar | Búsqueda de intensidad, muchos cambios de pareja | Se agrava por pensar en sus síntomas |
| Selenium | Inflamación que se cronifica | Pérdida de líquido prostático al defecar | Chorro de orina muy débil con goteo al caminar | Aumento del deseo y disminución de la potencia | Mente embotada, depresión periódica |
| Thuja Occidentalis | Antecentes de inflamación infecciosa | Induración y aumento de tamaño | Urgencia dolorosa, micción insatisfactoria. Chorro de orina bifurcado | Erupciones frecuentes o crónicas sobre genitales | Osesiv, ritualista |